¿Quiénes Somos?

Europe Direct es un servicio del Ayuntamiento de Ciudad Real que pertenece a la Red Europea de puntos de información Europe Direct de la Comisión Europea.   Esta red Cuenta con cerca de 500 enlaces repartidos por todos los países de la Unión Europea, de los que 47 se encuentran en España. 

Se encuentra ubicado en el Espacio Joven y pertenece a la Concejalía de Juventud, Infancia y Cooperación Internacional.

 

Leer más:¿Quiénes Somos?

¿Qué pretendemos?

•Ofrecer información, asesoramiento y respuestas sobre la UE, sobre sus instituciones, su legislación, su política, así como de los programas y las posibilidades de financiación de la Unión Europea y en concreto sobre los derechos de los ciudadanos europeos y las prioridades de la UE a fin de promover la participación ciudadana, actuando la administración local, al ser más cercana, como nexo de unión entre Europa y los ciudadanos. 

Leer más:¿Qué pretendemos?

Y este año….

•Contribuir a mejorar el conocimiento sobre la Unión Europea, sus instituciones, políticas y prioridades en concreto: Estrategia Europa 2020, recuperación económica y financiera, reforma del sistema financiero, Pacto para el Crecimiento y Empleo, Pacto de estabilidad y crecimiento y avances dentro de la Unión Económica y Monetaria, facilitando la información  a los ciudadanos de nuestra provincia y fomentando el debate y reflexión.

 

Leer más:Y este año….

¿A quién nos dirigimos?

Nos dirigimos a todas las personas que necesiten o que quieran recabar información sobre temas relacionados con la Unión Europea, desde profesionales de cualquier sector hasta estudiantes y profesores. Hacemos hincapié en el colectivo joven, como objetivo máximo de esta Concejalía.

Leer más:¿A quién nos dirigimos?

Servicios

INFORMACIÓN: convocatorias europeas de programas, proyectos, vías de financiación, normativa y actividades europeas, así como puesta en contacto con socios.

Leer más:Servicios

¿Dónde estamos?

El servicio se encuentra ubicado en el Espacio Joven, sede de la Concejalía de Juventud, Infancia y Cooperación Internacional, en la C/ Barcelona, s/n, justo enfrente del futuro Auditorio Municipal y cerca de uno de los máximos exponentes de gimnasios de la actualidad, el Conservatorio de Música Marcos Redondo, el Parque de Ocio Las Vías y la Escuela de Música Moderna. 

 

Leer más:¿Dónde estamos?

La lucha contra la violencia de género en la Unión Europea.

 
El proyecto europeo cuenta con un último y principal objetivo: la mejora y el bienestar de las sociedades que lo componen, y de hecho la Unión Europea es hoy un espacio de justicia y democracia sin precedentes en la Historia de la Humanidad, pero aún queda mucho por lo que luchar, muchos problemas que resolver, entre los que debe destacarse la erradicación de la violencia de género en todas sus formas. La Unión Europea contribuye a esta lucha tanto dentro como fuera de sus fronteras, la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas recogen medidas encaminadas hacia acabar con esta problemática social, pero también lo hace la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
 

 
Las políticas de género se encuentran igualmente recogidas entre los objetivos del 2015, que fue el Año Europeo del Desarrollo, y contaron con la supervisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Entre estos objetivos se encuentran lograr el equilibrio por géneros en la escolarización a nivel mundial, lo que contribuye a una mayor formación de la población femenina y su futuro empoderamiento, bases de la igualdad entre sexos, así como otras medidas tendentes a reducir la mortalidad femenina en todo el mundo, sobre todo en etapas críticas como pueden ser el embarazo y el parto.
 
 
Dentro de la legislación comunitaria, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea define en su artículo 1 la dignidad humana como un derecho inviolable a respetar y proteger, en su segundo artículo garantiza el derecho a la vida, en el cuarto prohíbe la tortura y las penas o tratos degradantes o inhumanos, y en su artículo 21 el derecho a la no discriminación por razón de sexo. La violencia, dentro de la pareja, pero también en otras formas, constituye una violación de todos estos derechos, pero eso se situaría en el plano teórico, a la hora de tomar medidas se debe partir de un conocimiento, un estudio o análisis, de la situación, del contexto.
 
 
En 2012 la Agencia de la Unión Europea para los Derechos Fundamentales (FRA, en sus siglas en inglés) llevó a cabo un exhaustivo estudio en el que se entrevistó a unas 42.000 mujeres de todos los Estados miembros de la Unión Europea, y Croacia – que entonces era un Estado candidato a la adhesión, a la integración en la Unión – con una media de unas 1.500 entrevistadas por país, todas ellas mayores de 15 años, y a las que se les preguntaron sobre cuestiones de violencia física y sexual dentro de las relaciones de pareja, pero también sobre otras formas de violencia como el acoso laboral o sexual, la violación, e incluso las nuevas formas de violencia e intimidación a través de las nuevas tecnologías (como el móvil o Internet).
 
El estudio arroja resultados y conclusiones a nivel europeo pero también por países, entre los cuales se puede hacer una clasificación en función a los porcentajes de mujeres que han sufrido violencia: los Estados miembros con cifras más altas son Dinamarca, Finlandia y Lituania, todos ellos con entre 30-39% de mujeres que han sufrido alguna vez en su vida algún tipo de violencia; mientras que los que cuentan con las cifras más bajas – entre 10 y 19% – se encuentran España, Portugal, Irlanda, Italia, Polonia, Grecia, Austria, Chipre, Malta, Eslovenia y Croacia; el resto de Estados, con un gran predominio de los países atlánticos y centroeuropeos, se encuentran en una situación intermedia, entre el 20 y el 29% de mujeres que han sufrido violencia. Es curioso que las cifras más altas se encuentren en países nórdicos, pioneros en cuanto a políticas de igualdad y de género y con altas tasas de bienestar y seguridad en temas sociales, mientras que los países mediterráneos y tradicionalmente más católicos (como es el caso de Irlanda y Polonia) cuentan con las cifras más bajas. El estudio no solo hace estadística sino también estudio social de los datos explicando este fenómeno en el hecho de que en países con mayores cotas de igualdad las víctimas cuentan con menos miedo y presión social a la hora de denunciar su situación, mientras que en las zonas donde aún hay machismo la problemática cuenta con mayores dificultades para salir a la luz, aquí nos topamos con otra cuestión u obstáculo a la hora de luchar contra esta lacra social: el miedo o los prejuicios a la hora de presentar denuncias por parte de la mujer víctima de malos tratos, según el presente estudio la mayoría de las víctimas no denuncian, por lo que las medidas encaminadas a luchar contra la violencia de género deben ir también encaminadas en esta línea.
 
 
Prácticamente en todos los Estados miembros de la Unión Europea existen medidas y leyes para combatir esta problemática social y proteger a las víctimas de violencia de género, España es pionera en este aspecto, aunque aún hay mucho que avanzar. A nivel comunitario se cuenta con dos instrumentos de actuación: la Directiva sobre las Víctimas de Delitos de 2012 y el Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la Violencia Doméstica de 2011. El primero de ellos cuenta con un carácter general, defender a las víctimas de violencia o delitos, pero hace referencia también a esta problemática en particular, mientras que el Convenio por su parte – también conocido como Convenio de Estambul – aborda de forma exhaustiva todas las formas de violencia hacia la mujer y las formas y medidas para atajarlas, no solo dentro de Europa sino a nivel general, en definitiva garantizar los derechos de la mitad de la población mundial. Por ello, desde Europe Direct Ciudad Real apostamos por el trabajo realizado desde todas las instancias y desde todos los flancos en la educación en valores y la prevención de la violencia, y a favor de la igualdad de trato y el apoyo a todas las víctimas de violencia, políticas positivas llevadas a cabo desde los diferentes ámbitos y que han de dar sus frutos para concienciar y acabar así con esta lacra social y alcanzar una sociedad más justa, democrática e igualitaria.
 
 

La emigración, un reto de la Unión Europea.

 
La necesidad de mejorar, de prosperar, es innata a la naturaleza humana, responde a nuestro instinto de supervivencia así como a nuestra tendencia constante a progresar, a prosperar. Por ello la emigración ha constituido una constante histórica desde los albores de la Humanidad. La población ha tendido a desplazarse de un lugar a otro, de forma colectiva o de manera individual, buscando precisamente esa mejora en sus condiciones de vida, o al menos lograr cubrir sus necesidades más básicas.
 
 
Europa presenta hoy, pese a las crisis cíclicas que experimenta, una gran fortaleza en el campo económico, con importante estabilidad política y un avance en su democracia sin precedentes, y eso hace que actúe como un señuelo para los más desfavorecidos, como un destino predilecto para los habitantes de regiones más pobres de todo el planeta, que a veces llegan a arriesgar y poner en peligro su propia vida al intentar alcanzar nuestras costas o cruzar nuestras fronteras huyendo del hambre, las dictaduras, las guerras u otras catástrofes humanitarias, como tenemos ocasión de comprobar por las tristes noticias que nos llegan todos los días a través de los medios de comunicación, como las últimas imágenes llegadas de las costas septentrionales del Mediterráneo o las fronteras más orientales de Europa.
 
 
El drama de la emigración ni es un fenómeno nuevo ni es un fenómeno exclusivamente europeo, no obstante, en el caso que nos atañe, la Unión Europea toma en consideración estos asuntos, adoptando medidas adaptadas a cada caso específico, lo cual es esperanzador. En mayo del 2015 la Comisión Europea presentó su nueva Agenda Europea de Migración que triplica la capacidad de operación y los activos del programa operativo Frontex con el fin de garantizar la seguridad en nuestras fronteras, principalmente combatiendo a las mafias que trafican con seres humanos, en conformidad con las reglas del Derecho Internacional; garantizar dentro de nuestras fronteras los llamados Fondos de Asilo, Migración e Integración (FAMI) para ayudar a los recién llegados; y por último, mejorar los mecanismos de distribución temporal de los flujos masivos de personas que llegan a Europa mediante un programa de reasentamiento en todos los Estados miembros y del que se beneficiaran unos 20.000 emigrantes.
 
 
Las últimas catástrofes humanitarias vividas en el sur de Europa han puesto de relieve dos cuestiones fundamentales: la sociedad europea es en general una sociedad concienciada con los problemas de los que menos tienen, de hecho la Unión Europea es la principal contribuyente y cooperante en cuanto a la ayuda al desarrollo en todo el mundo; y en segundo lugar, el drama de la emigración es un problema que ningún miembro de la Unión puede abordar por sí solo, hay que actuar de forma conjunta, Italia y España en este caso concreto no pueden afrontar en solitario la llegada masiva de emigrantes a sus costas.
 
 
La solidaridad debe contar con una doble dimensión: individual, con respecto a los recién llegados en busca de una nueva vida entre nosotros, y global, por parte de las instituciones comunitarias hacia los considerados “Estados en primera línea”, teniendo siempre presente en mente que los que en realidad se encuentran en “primera línea” son las personas que sufren el drama de tener que dejar sus hogares para lograr alcanzar “el sueño europeo”, unas condiciones de vida dignas.
 
 
 
 
 

Crisis en la Unión Europea, momento de decisiones.

 
Es difícil hablar de la Unión Europeaen estos momentos, es complicado tratar algún tema relativo a ella sin caer en la polémica, en la crítica, debido a la situación de ajuste que se está viviendo en estos últimos años debido a la cuestión griega, la llamada “crisis de los refugiados” y el reciente Brexit, sin parangón en la Historiade la construcción europea. En el futuro la segunda década del siglo XXI será estudiada y analizada como una etapa de cambios, de crisis pero también de reajustes y reestructuraciones de un proyecto ya casi centenario.
 
 
Centrándonos en la situación actual, la Unión Europea atraviesa una etapa de crisis, calificada por algunos sin precedentes, que desafortunadamente conlleva problemas a superar y la necesidad de alcanzar soluciones lo más justas posibles para todos, lo cual no es fácil. Pero del mismo modo, y sin querer menospreciar ni mucho menos el sufrimiento de los principales afectados por esta situación, como es el caso de la sociedad griega o de los refugiados que huyen de las guerras y dictaduras en Próximo Oriente buscando una vida mejor, también es cierto que todo momento difícil supone un reto, una oportunidad de pararse y reflexionar, de decidir cual es el mejor camino a seguir en el proyecto europeo. Es la hora de las decisiones.
 
El término “crisis”, con todas las connotaciones peyorativas que conlleva, viene de hecho del verbo griego: “krinein”, que significa “separar” y “decidir”, por tanto en una crisis algo se separa, hay una ruptura, y esto hace necesario un análisis de lo ocurrido para decidir que es lo mejor que se debe hacer.
 
Y es precisamente esto lo que estamos viviendo hoy los ciudadanos y las instituciones europeas: un momento de decisiones.
 
¿Queremos una Europa-fortaleza en la que no tengan cabida otras personas o culturas? O por el contrario queremos una Europa acogedora, plural como lo ha sido históricamente, y que sepa acoger e integrar a los que solo buscan una vida mejor en la cuna de los Derechos Humanos.

 
¿Queremos una Europa del capital, supeditada única y exclusivamente a los intereses financieros y al mero crecimiento económico? ¿o por el contrario deberíamos aspirar a una Europa de las personas? ¿a un proyecto de construcción europea cuya economía se encuentre sujeta a las políticas sociales, a crear bienestar, en la que las necesidades básicas de los ciudadanos y ciudadanas de la Unión se vean cubiertas y se aspire a una mejora continua de su calidad de vida?
 
¿Queremos ceder ante los populismos que con chantajes – como es el caso de referéndums para abandonar la Unión – quieren socavar los principios fundacionales y comunes de unidad y solidaridad en los que se basa la unidad de los pueblos de Europa? ¿o queremos que estos sean principios innegociables y que constituyan los valores de convivencia para las futuras generaciones de europeos? A más Europa, más libertad y derechos para todos.

 
 

Día Europeo de las Lenguas

Cada 26 de septiembre y desde el 2001 se viene celebrando en la Unión Europea el "Día Europeo de las Lenguas" con el fin principal de dar a conocer, difundir y apoyar nuestra enorme riqueza lingüística, a la vez que promover el aprendizaje de idiomas entre los ciudadanos comunitarios. Este día sirve para concienciar a los europeos sobre la necesidad de preservar este inmenso legado cultural, la diversidad lingüística es un motivo de orgullo y unidad para todos los ciudadanos e instituciones comunitarias y por eso este día se llevan a cabo y se celebran multitud de actividades y eventos por todos los rincones de Europa.
 
 
¿Cuales son las lenguas oficiales de la Unión Europea?
 
La Unión Europea cuenta con 24 lenguas oficiales a día de hoy. En 1958 se aprobó el Primer Reglamento Comunitario que fijaba entre otras cosas el régimen lingüístico, en él se fijaban como lenguas de trabajo u oficiales el alemán, el francés, el italiano y el neerlandés, desde entonces se han ido sumando nuevos idiomas oficiales conforme se iban incorporando nuevos países a la Unión hasta llegar a los 24 que son hoy teniendo en cuenta la última incorporación: el croata.
Por número de hablantes las lenguas o idiomas oficiales de la Unión Europea son:
 
Alemán: hablado por más de 120 millones de personas en toda Europa, es idioma oficial en Alemania, Austria e incluso Bélgica (en este último país es un idioma minoritario pero cooficial junto al francés y el flamenco). Pertenece al grupo de las lenguas indoeuropeas como la mayor parte de los idiomas de Europa, y dentro de este grupo a la familia lingüística germánica (al igual que el inglés, el neerlandés, el frisio y las lenguas escandinavas). Debido a la pujanza de la economía alemana y a ser el idioma más hablado en Europa es uno de los más estudiados y aprendidos en todo el mundo. Autores tan conocidos como Thomas Mann, Kafka o Bertolt Brecht escribieron sus obras en alemán.
 
 
 
Italiano: es el segundo idioma más hablado de la Unión Europea, aunque seguido muy de cerca por el francés. Cuenta con unos 63 millones de hablantes nativos. Es oficial en la República Italiana y fuera de la Unión Europea en algunos cantones suizos. Es una lengua indoeuropea de la familia románica, es decir que proviene del latín (como el español, el francés, el rumano, el catalán, y el galaico-portugués).
 
 
 
Francés: uno de los idiomas más importantes de la Unión Europea, no solo por contar con la categoría de oficial sino también por ser una de las 3 más utilizadas por la Comisión Europea (junto al alemán y el inglés) y ser el 3º o 2º (depende de la época) más hablado de la Unión con sus más de 60 millones de hablantes nativos. Es idioma oficial en Francia, en Bélgica (en la región de Valonia, además es el más hablado en la capital, en Bruselas) y en Luxemburgo (cooficial junto al alemán), e importante como segundo idioma en países del este europeo como Rumanía y Bulgaria. Fuera de la Unión Europea es oficial en Mónaco, Andorra y muchos cantones suizos, a parte de multitud de países de América (como Canadá), Asia y sobre todo África, en lo que se viene a llamar la Francofonía, siendo uno de los idiomas internacionales más importantes - junto al inglés y el español - en todas las instituciones. Se trata de una lengua romance, es decir: deriva del latín, y cuenta con una literatura muy rica de la que podríamos destacar a autores como Moliere.
 
 

Inglés: actualmente es el idioma internacional más importante, y el más estudiado y aprendido en todo el mundo. En la Unión Europea es oficial en el Reino Unido, en la República de Irlanda y en Malta, es además uno de los 3 idiomas utilizados por la Comisión Europea. Fuera de Europa es el idioma europeo más difundido a nivel mundial, hablado en Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, India y un largo etc., países que fueron colonias o dominios ingleses o británicos y hoy muchos de ellos integrados en la conocida como Commonwealth. Es una lengua indoeuropea de la familia germánica, y que ha dado a la literatura y la cultura occidental, y en general mundial, escritores de la talla de Shakespeare, quizá el autor en lengua inglesa más conocido en todo el mundo.
 
 

 
 
 
Polaco: idioma oficial de Polonia, es el 5º más hablado de la Unión Europea con 44 millones de hablantes nativos. El polaco es una lengua indoeuropea de la familia lingüística eslava, a la que pertenecen la mayoría de los idiomas hablados en el este de Europa por lo que han ido adquiriendo importancia conforme se iban incorporando nuevos países de esta región en la Unión Europea. Cuenta con una rica literatura que arranca ya en el siglo XVI.
 
 
 
Español o castellano: uno de los idiomas más importantes a nivel mundial, junto al inglés y el francés, el 6º más hablado en la Unión Europea, con unos 40 millones de hablantes, y el tercero más hablado del mundo (después del inglés y el chino). Cuenta con categoría de idioma oficial de la Unión Europea desde el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea en 1986. Con más de 500 hablantes en todo el mundo (sobre todo en Hispanoamérica) es una de las lenguas más pujantes hoy en día, es una lengua romance o latina, y su origen arranca en la Edad Media contando con una gran literatura de cuyos autores destacarían figuras como Cervantes, Lope de Vega, Calderón o Garcilaso de la Vega. La institución que la regula es la Real Academia de la Lengua, y la que difunde su enseñanza y conocimiento por todo el mundo el Instituto Cervantes.
 
 
 
 
Rumano: oficial en Rumanía se trata de la única lengua latina o romance hablada en la Europa del este (la Dalmacia fue provincia romana). Es la 7ª más hablada de la Unión Europea con una rica literatura en la que podríamos destacar al escritor Vasile Alecsandri, recopilador del cancionero y las tradiciones populares rumanas, por tanto un autor importante para conocer parte del folclore europeo.
 
 
 
 
Neerlandés: erróneamente conocido también como holandés (este es un dialecto más de los Países Bajos) es el idioma oficial de Holanda y cooficial en Bélgica, hablado además en algunas zonas de Francia y Alemania, y fuera de Europa en América (Surinam y las Antillas Holandesas) e Indonesia (antigua colonia holandesa), cuenta con algo más de 20 millones de hablantes dentro solo de la Unión Europea. Se trata de un idioma indoeuropeo germánico - de la misma familia lingüística del alemán y el inglés - con una rica literatura en la que cabe destacar a escritores del llamado Siglo de Oro - el siglo XVII - como Van Den Vonden o Huygens.
 
 
 
Húngaro: lengua oficial de Hungría y desde el 2004 de la Unión Europea. Hay también comunidades de hablantes de húngaro en los países vecinos a Hungría, como Rumanía, Eslovaquia o Serbia. Cuenta con 14.500.000 hablantes en la Unión Europea. Se trata de una de las pocas lenguas no indoeuropeas habladas en Europa, pues pertenece al grupo de las lenguas uralalticas, y dentro de ellas a la familia urálica, familia lingüística predominante en Asia Central, en Europa solo contamos con 3 ejemplos: el finés, el estonio y el húngaro. Entre los escritores en lengua húngara destacan Antal Szerb, Sándor Márai y Magda Szabó, cuyas obras han sido traducidas a multitud de idiomas.
 
 
 
Griego: distinto del griego clásico, tan importante en la Edad Antigua y legado de la cultura occidental, aunque si su sucesor, el griego actual es el idioma oficial de Grecia y por tanto se convirtió en lengua oficial de la Unión Europea en 1981 cuando este país ingreso en la Unión tras su tardía democratización. Se trata de una lengua única entre las lenguas indoeuropeas - junto al tsakonio, hablado también en Grecia y de la misma familia lingüística - y oficial en dos Estados de la Unión Europea: Grecia y Chipre.
 
 
 
Checo: lengua eslava hablada por 12 millones de personas, se trata del idioma oficial de la República Checa, aunque también se habla en Eslovaquia, e idioma oficial por tanto de la Unión Europea desde el año 2004. 
 
Búlgaro: también de la familia de las lenguas eslavas y muy emparentado con el idioma macedonio, es oficial en Bulgaria y por tanto en la Unión Europea desde el 2005. Cuenta con una institución que lo regula - como en España la Real Academia de la Lengua - que se llama Instituto de Lengua Búlgara.
 
Portugués: Es uno de los idiomas más hablados a nivel mundial, con 200 millones de hablantes repartidos principalmente por Brasil y algunos países africanos (como Angola y Mozambique, que fueron colonias portuguesas hasta los años 70 del siglo XX) aunque dentro de la Unión Europea su peso es más moderado y se debe a los 10 millones de habitantes que tiene Portugal. Es oficial de la Unión desde 1986 cuando este país ingreso junto a España en el Mercado Común. Lengua románica o latina, muy emparentada con el gallego que se habla en España (para muchos lingüistas se trataría de la misma lengua) se encuentra regulada por la Academia de las Ciencias de Lisboa (en el portugués hablado en Brasil cuenta con otra institución).
 
Sueco: no existe unanimidad entre los lingüistas en cuanto a si se trata de un idioma o de un dialecto, para muchos de ellos el sueco, el danés y el noruego no serían sino distintos dialectos dentro de una misma lengua indoeuropea y germánica conocida como escandinava. El sueco es hablado por 9 millones de personas en la Unión Europea, es oficial en Suecia, Finlandia y las islas Âland (que son autónomas), y en la Unión Europea desde 1995. Su literatura ha sido valedora de hasta 7 Premios Nobeles.
 
Croata o servocroata: idioma eslavo oficial de Croacia, con 7 millones de hablantes se trata de la nueva incorporación a la oficialidad lingüística europea 
(para saber más sobre este idioma y la cultura croata en general ver la entrada sobre Croacia de este mismo blog).
 
Finlandés o Fines: es una de las pocas lenguas uralticas de la familia urálica que existen en Europa (junto al húngaro y el estonio), con 6 millones de hablantes es el idioma oficial de Finlandia (junto al sueco) y desde 1995 también de la Unión Europea.
 
Eslovaco: idioma eslavo hablado por 5.606.000 de personas. Oficial en Eslovaquia, hablado también en la República Checa y otros países vecinos, como tantos otros idiomas del este de Europa es oficial en la Unión desde el 2004.
 
Danés: emparentado con el sueco y el noruego hasta el punto de considerárselas incluso dialectos de una misma lengua germánica escandinava, es hablado por 5.292.000 personas en Europa. Es idioma oficial en Dinamarca, y cooficial en sus regiones autónomas de Groenlandia y las islas Feroe.
 
Lituano: lengua indoeuropea de la familia báltica (a la que pertenece también el letón) y hablada por unos 4 millones de personas, oficial en Lituania y desde el 2004 en la Unión Europea. Su uso se encuentra regulado por el Instituto de la Lengua Lituana.
 
Esloveno: lengua indoeuropea eslava, oficial en Eslovenia e incluso en algunas regiones del norte de Italia, cuenta con más de 2 millones de hablantes, es oficial en la Unión Europea desde el 2004 y regulada por la Academia de las Ciencias y las Artes de Eslovenia.
 
Letón: lengua indoeuropea báltica al igual que el lituano, es hablada por un millón y medio de personas, principalmente en Letonia. Oficial en la Unión Europea desde el 2004, cuenta con una institución que regula su uso: el Centro de Idiomas Nacionales de Letonia. 
 
Estonio: también conocida como estón o estoniano, esta lengua cuenta con algo más del millón de hablantes, es de la familia lingüística urálica, igual que el finés y el húngaro. Oficial en la Unión Europea desde el 2004 cuenta con una institución que la regula: el Instituto del Idioma Estonio.
 
Maltés: se trata de la única lengua semítica de entre los idiomas oficiales de la Unión Europea (emparentada con idiomas como el árabe, el hebreo o el arameo) aunque muy influida históricamente por el latín (por la cercanía a Sicilia). Hablada por menos del medio millón de personas e idioma oficial del Estado más pequeño de la Unión Europea: Malta (donde es cooficial junto al inglés) se convirtió en idioma oficial de la Unión Europea con el ingreso en la misma de este país en el 2004.
 
Irlandés o gaélico irlandés: idioma indoeuropeo de la familia céltica - una de las familias lingüísticas más antiguas del continente - junto al galés, el gaélico escocés (también hablados en las islas británicas) y el bretón (hablado en la Bretaña francesa). Es hablado en la isla de Irlanda por unas 355.000 personas, siendo oficial en la República de Irlanda, junto al inglés, y por tanto oficial en la Unión desde 1973. 
 
 
En la Unión Europea existen también 
lenguas regionales y minoritarias.
 
Muchos Estados de la Unión Europea cuentan con lenguas regionales (es el caso de España con el catalán, el euskera y el gallego; del Reino Unido con las lenguas gaélicas no inglesas; Francia con los casos del bretón y el corso; Holanda con el frisio, o Bélgica con el flamenco) o pertenecientes a minorías, que gozan también de protección y reconocimiento dentro de la Unión Europea conforme a su Carta de Derechos Fundamentales cuyo artículo 22 dice:
 
"La Unión Europea respeta su diversidad cultural, religiosa y lingüística"
 
 
 
 
 

El Plan Juncker contra la "crisis existencial" de Europa.

 
El presidente de la Unión Europea, el dirigente luxemburgués Jean-Claude Juncker, presentó en la apertura del curso político un paquete de medidas que comprendían desde la implantación de wifi gratuito en los centros de las grandes ciudades de la Unión Europea hasta planes de ayuda al desarrollo en África.
 
En el discurso sobre el Estado de la Unión ante la Eurocámara de Estrasburgo, Juncker presentó las directrices a seguir por la política europea para el nuevo año, entre las cuales han marcado la agenda el reciente Brexit, las políticas de creación de empleo, la lucha antiterrorista y la ayuda al desarrollo.
 
 
El Brexit ha alterado los cimientos de la Unión Europea. Con vistas a gestionar este proceso y que altere lo menos posible la agenda europea, se ha creado un grupo de trabajo que preparará y reconducirá las negociaciones sobre la futura salida del Reino Unido, y al frente de la cual estará el ex ministro francés Michel Barnier. A la crisis económica vino a sumarse un hecho sin precedentes en la Historia de la Unión Europea como es el que un Estado miembro abandone la Unión, lo que ha llevado al actual presidente de la Comisión a definir la situación actual de Europa como una crisis de carácter también “existencial”.
 
 
En el tema de empleo se proponen doblar el programa de inversiones lanzado en 2014, en lugar de los 315.000 millones de euros en 3 años, el nuevo “plan Juncker” prevé un aumento a 500.000 millones de euros antes de 2020, y llegar a los 630.000 millones hasta 2022.
 
 
Por el momento no está claro como se va a financiar este incremento y como reunir los 21.000 millones que se pretende que aporte el Fondo Europeo para inversiones estratégicas. Serán necesarios más recursos del presupuesto del bloque, así como de los Estados miembros.
 
Los primeros frutos de este proyecto no se han hecho esperar, con la creación de 100.000 nuevos puestos de empleo y 200.000 empresas, gracias a la movilización de 116.000 millones de euros.
 
Hay que seguir avanzando, no obstante, y crear un entorno propicio para atraer la inversión privada. Para ello hay que “acelerar” el proyecto de una Unión de Mercado de Capitales.
 
El motor principal de esta política económica ha de ser la creación de empleo, el presidente Juncker consideró en su discurso sobre el Estado de la Unión que el controvertido tratado de libre comercio con Canadá (CETA) es el mejor y más avanzado que la Unión Europea haya firmado hasta el momento, descartando cualquier renegociación.
 
La UniónEuropease encuentra muy comprometida con la cooperación y la ayuda al desarrollo a terceros países, en este aspecto, la Comisión Europea va a lanzar un nuevo fondo de inversiones para la Ayudaa África y países vecinos. Se prevén hasta 88.000 millones de euros para desarrollo sostenible y fin a la trágica emigración a Europa.
 
 
En el marco de la lucha antiterrorista se plantea un sistema de información para identificar a las personas que viajen a la Unión Europea, para ello es necesario reforzar la cooperación entre Estados en materia de seguridad. En el aspecto de la “defensa común” se creará un “cuartel general único” y un “Fondo Europeo de Defensa” con vistas a que la Unión Europea no dependa más de otros países en el plano militar.
 
En el caso de crisis, tales como crisis humanitarias o naturales (como la actual “crisis de los refugiados” o el terremoto de Italia) se crearán un “Cuerpo de Solidaridad”, formado por voluntarios que han de intervenir en estos casos, de forma coordinada y rápida.
 
 
Tratando otro de los asuntos probablemente más de uso cotidiano por parte del ciudadano, destacar la ampliación de Internet de rápida velocidad 5G y banda ancha antes del 2025, y ofrecer la conexión gratuita en las plazas públicas de los centros urbanos más importantes de Europa (la cobertura 5G ya se encuentra implantada en algunas zonas clave, tales como principales vías de comunicación europeas, carreteras y líneas férreas). También se reformarán las normas de las telecomunicaciones para favorecer la inversión necesaria y que en 2025 todos los hogares europeos puedan contar con banda ancha de al menos 100 Mbps. Del mismo modo se procederá a facilitar la conexión a Internet con mayor capacidad de descarga en centros educativos, hospitales y universidades.
 
 
 
 
 
 

Europa Directo Ciudad Real en la actividad infantil de Educación Vial.

 
Siguiendo con las actividades desarrolladas a lo largo de la Semana Europea de la Movilidad, y en el último día de esta semana cargada de eventos, Europa Directo Ciudad Real ha estado presente una vez más en una interesantísima y útil actividad llevada a cabo el jueves 22 de septiembre con la finalidad principal de enseñar a los niños y niñas del Colegio Público “Nuestra Señora del Rosario” de Las Casas (Ciudad Real) las principales normas de circulación y seguridad vial.
 








 
En una pista infantil de tráfico y seguridad vial situada en la plaza de esta pequeña  pedanía de la capital, los niños y niñas de esta población han podido disfrutar con sus bicicletas de una agradable mañana haciendo recorridos por dicha pista a la vez que aprendían instruidos por agentes de la policía local ciudadrealeña las normas fundamentales de circulación y seguridad vial.
 





 
Europa Directo Ciudad Real ha colaborado en el montaje de la pista de tráfico infantil y ha participado con un stand informativo, repartiendo información y merchandising entre todos los participantes, oportunidad, por otra parte, de atender a pie de calle las consultas relativas a la Unión Europea que los curiosos vecinos de la pedanía y transeúntes nos hacían llegar.
 





 
Nuestro centro de información apoya y colabora en la medida de lo posible en todo este tipo de actividades que ayuden a concienciar sobre la seguridad a la hora de circular, conocer las normas más elementales del tráfico y en definitiva la educación vial, desde las edades más tempranas, promocionando y difundiendo al mismo tiempo el deporte y los hábitos saludables como son el uso seguro de la bicicleta.
 
 



 
 

Europa Directo Ciudad Real en la actividad "Bastón Blanco" de la Semana Europea de la Movilidad 2016.

 
En el marco de las actividades que se están desarrollando durante la Semana Europea de la Movilidad Europa Directo Ciudad Real ha querido, una vez más estar presente en una de sus actividades, colaborando, participando y dando nuestro apoyo a este tipo de eventos que contribuyen a la educación y concienciación de los más pequeños en los valores cívicos y de convivencia.
 



 
El día martes 20 de septiembre, se ha llevado a cabo en el Parque Gasset de Ciudad Real, el espacio verde más importante de la capital provincia, y en concreto en sus mini pistas de tráfico, la actividad “Bastón Blanco”, en la que han participado más de 50 niños y niñas, alumnos del colegio “Hermano Gárate” de Ciudad Real, y organizada por la ONCE.
 


 
La SemanaEuropeade la Movilidad se celebra con múltiples y variadas actividades en numerosas ciudades del continente y su objetivo principal es del de concienciar y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia del uso de medios de movilidad alternativos, y evitar obstáculos y barreras arquitectónicas que imposibiliten la movilidad, sobre todo a los colectivos que cuentan con algún tipo de dificultad para ello, como es el caso de las personas invidentes. Este último tema es el que ha tenido protagonismo en esta actividad, se trata de concienciar a los niños sobre esta situación, sobre que sienten y con que dificultades se encuentran las personas ciegas, con el fin de que las ayuden en la medida de lo posible. Para ello, los niños y niñas participantes, y también algunos adultos voluntarios, debían hacer un circuito con los ojos tapados y la ayuda de un bastón de ciego, posteriormente recogían sus impresiones sobre la experiencia en un panel expuesto al aire libre durante la actividad.
 
 
Europa Directo Ciudad Real ha estado presente con un stand informativo, repartiendo información y merchandising entre los jóvenes participantes, del mismo modo, y como en todos los momentos en los que tenemos la oportunidad de salir a la calle, aprovechamos para atender las demandas de información, dar a conocer los servicios de nuestro centro y repartir folletos informativos entre los ciudadanos y ciudadanas de a pie que se acercan a nuestro stand o punto de información, valorando en este tipo de actividades el interés por parte del ciudadano hacia los temas y asuntos relativos a la Unión Europea.
 
 
 
 

Europa Directo Ciudad Real participa en la Semana Europea de la Movilidad 2016.

 
Un año más, celebramos la Semana Europea de la Movilidad, con el fin de concienciar y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia del uso de medios de movilidad alternativos al coche: transporte público, movilidad peatonal, uso de la bicicleta...etc., así como el evitar obstáculos y barreras arquitectónicas que imposibiliten la movilidad, sobre todo a los colectivos que cuentan con algún tipo de dificultad para ello. Se trata de que todos nosotros aportemos nuestro granito de arena en la mejora y protección del medio ambiente y en la creación de medios urbanos más habitables y mejores para todos, y como todos los años desde que comenzamos nuestra andadura el Centro de Información Europe Direct Ciudad Real ha querido estar presente, colaborar y participar en las distintas actividades que desde el día 16 al 22 de septiembre se van a llevar a cabo.
 
 
 
 
Este año la Semana Europea de la Movilidad lleva como lema “Elige la movilidad que impulse nuestra economía”, con la finalidad de fomentar medios de locomoción y transporte alternativos que faciliten el ahorro y el respeto al medio ambiente, en definitiva el desarrollo sostenible y el uso racional de los medios de transporte. Más en concreto, este año, la edición de la Semana Europea de la Movilidad se centra en sensibilizar contra el uso abusivo y desmesurado de los transportes a motor en los núcleos urbanos sobre todo. Iniciativa en la que participan 2.202 ciudades de 48 países de Europa.
 
 
 
 
 
El viernes 16 se presentó este evento en el Espacio Joven de Ciudad Real, donde comenzaron con talleres sobre movilidad sostenible, uso de la bicicleta y lucha contra el cambio climático. A la jornada asistieron 43 alumnos y alumnas del colegio “José María de la Fuente” de Ciudad Real, acompañados de profesores y monitores, Europa Directo Ciudad Real aprovechó para participar con un stand informativo y repartir información sobre la Unión Europea a estos jóvenes participantes, que llevaron a cabo talleres sobre la concienciación del uso de la bicicleta, la elaboración de complementos para sus bicicletas con materiales reciclados y juegos sobre temática relativa al respeto al medio ambiente y el desarrollo sostenible.
 

 
 
Otras actividades y eventos se sucederán a lo largo de esta semana, tales como rutas en patines, monopatines, monociclos y bicicletas, algunas de ellas guiadas y por lugares de interés, día gratuito en el transporte urbano (bus), pista infantil de tráfico, talleres y actividades sobre educación vial, y charlas-coloquio sobre esta temática. En concreto, el Centro de Información Europe Direct Ciudad Real estará presente en dos actividades más: el martes día 20 de septiembre en el Parque Gasset, zona verde más extensa e importante de la ciudad, en la actividad “Bastón Blanco” sobre la concienciación de los más jóvenes sobre la movilidad de las personas invidentes, los obstáculos a lo que este colectivo ha de hacer frente y la importancia de crear espacios urbanos que faciliten esta movilidad, sin barreras, para todos; por otra parte, el jueves 22 de septiembre, en Las Casas, pedanía de Ciudad Real, Europe Direct Ciudad Real también participará, e informará sobre la Unión Europea a todos los participantes, en una actividad sobre educación vial también dirigida a los más jóvenes.
 

 
 

Discurso del Presidente Juncker sobre el Estado de la Unión 2016.

 
Sr. Presidente, Señoras y señores diputados al Parlamento Europeo,
 
Hace un año comparecí ante ustedes para decirles que el Estado de nuestra Unión no era bueno. Les dije que no hay suficiente Europa en esta Unión y que no hay suficiente unión en esta Unión.
 
 
Hoy no me presento ante ustedes para decirles que todo va bien. No, no va bien. Seamos todos muy honestos en nuestro diagnóstico. Nuestra Unión Europea se encuentra, al menos en parte, en una crisis existencial. A lo largo del verano, he escuchado con atención a miembros de este Parlamento, a representantes de gobiernos, a muchos parlamentarios nacionales y a europeos de a pie que compartieron sus reflexiones conmigo. He sido testigo de varias décadas de integración europea en las que hubo muchos momentos positivos, aunque también atravesamos tiempos difíciles y periodos de crisis. Pero nunca antes había visto que hubiera tan pocas cosas en común entre nuestros Estados miembros, tan pocos ámbitos en los que acuerden trabajar juntos. Nunca antes había escuchado a tantos dirigentes hablar exclusivamente sobre sus problemas domésticos y mencionar a Europa, si lo hacen, solo de pasada. Nunca antes había visto a representantes de las instituciones de la UE fijar prioridades tan diferentes, en ocasiones diametralmente opuestas, a las establecidas por los gobiernos y parlamentos nacionales. Es como si ya casi no hubiera intersección alguna entre la UE y sus capitales nacionales. Nunca antes había visto unos gobiernos nacionales tan debilitados por las fuerzas populistas y paralizados ante el riesgo de salir derrotados en las siguientes elecciones. Nunca antes había visto tanta fragmentación, tan pocas cosas en común en nuestra Unión. Ahora tenemos que hacer una elección muy importante. ¿Nos dejamos arrastrar por un sentimiento muy natural de frustración? ¿Nos dejamos llevar hacia una depresión colectiva? ¿Queremos dejar que nuestra Unión se desintegre ante nuestros propios ojos? O decimos: ¿No es este el momento de levantarnos? ¿No es este el momento de remangarnos y duplicar o triplicar nuestros esfuerzos? ¿No es este el momento en el que Europa necesita de un liderazgo más decidido que nunca, en lugar de ver a los políticos abandonando el barco?
 

Nuestras reflexiones sobre el Estado de la Unión deben comenzar con sentido de realismo y gran honestidad. En primer lugar, hemos de reconocer que tenemos un montón de problemas sin resolver en Europa. No puede haber dudas al respecto. Desde el elevado desempleo y las desigualdades sociales a las montañas de deuda pública, pasando por los enormes desafíos que plantea la integración de los refugiados y las muy reales amenazas a nuestra seguridad interior y exterior, todos y cada uno de los Estados miembros de Europa se han visto afectados por las crisis que se han sucedido sin interrupción. Hasta estamos ante la triste perspectiva de que uno de nuestros miembros abandone nuestras filas.

 

 
 
En segundo lugar, debemos de ser conscientes de que el mundo nos observa. Acabo de regresar de la reunión del G20 en China. Europa ocupa siete puestos en torno a la mesa de este importante encuentro mundial. A pesar de nuestra nutrida presencia, hubo preguntas a las que no pudimos dar una respuesta en común. ¿Seguirá siendo Europa capaz de celebrar acuerdos comerciales y elaborar normas económicas, sociales y medioambientales para el mundo? ¿Conseguirá, por fin, Europa que se recupere su economía o se quedará estancada con escaso crecimiento y baja inflación durante la siguiente década? ¿Seguirá Europa liderando el mundo en la lucha por los derechos humanos y los valores fundamentales? ¿Hablará Europa con una sola voz cuando esté en juego la integridad territorial, en violación del Derecho internacional? O ¿desaparecerá de la escena internacional y dejará que otros conformen el mundo? Aunque estoy convencido de que ustedes en esta Cámara tienen clarísimas las respuestas a estas preguntas, es preciso que nuestras palabras vayan seguidas de una acción conjunta. De lo contrario, no serán más que eso: palabras. Y solo con palabras no se puede influir en los asuntos internacionales.
 
 
En tercer lugar, hemos de reconocer que no podemos resolver todos nuestros problemas con otro discurso o con otra cumbre más. No estamos en los Estados Unidos de América donde el Presidente pronuncia el discurso sobre el Estado de la Unión ante ambas cámaras y millones de ciudadanos siguen con atención cada palabra en directo por televisión. Frente a ello, nuestro momento "Estado de la Unión" aquí en Europa muestra bien a las claras el carácter incompleto de nuestra Unión. Hoy estoy hablando ante el Parlamento Europeo y este viernes me reuniré con los líderes nacionales en Bratislava. Por ello, mi discurso no puede limitarse a recabar su aplauso, ignorando lo que los dirigentes nacionales tengan que decir el viernes. Tampoco puedo acudir a Bratislava con un mensaje distinto al que les transmito ahora. He de tener en cuenta los dos niveles de democracia de nuestra Unión, ambos igualmente importantes. No somos los Estados Unidos de Europa. Nuestra Unión Europea es mucho más compleja. Ignorar esta complejidad sería un error que nos llevaría a adoptar soluciones equivocadas. Europa solo puede funcionar si los discursos en apoyo de nuestro proyecto común no solo se pronuncian en esta Cámara sino también en los parlamentos de todos nuestros Estados miembros. Europa solo puede funcionar si todos trabajamos por la unidad, si mancomunamos nuestros esfuerzos y olvidamos la rivalidad entre competencias e instituciones. Solo entonces Europa será más que la suma de sus componentes. Y solo entonces podrá ser más fuerte y mejor de lo que es actualmente. Solo entonces los líderes de las instituciones de la UEy los gobiernos nacionales serán capaces de recuperar la confianza de nuestros ciudadanos en el proyecto común europeo. Y es que los europeos están cansados de las interminables polémicas, disputas y querellas. Los ciudadanos de Europa quieren soluciones concretas a los problemas importantes que asedian a la Unión. Quierenalgo más que promesas, resoluciones y conclusiones de cumbres. De todo eso ya han visto y oído demasiado. Los europeos quieren decisiones comunes que vayan seguidas de una implementación rápida y eficiente. Es evidente que necesitamos una visión a largo plazo. La Comisiónesbozará en un Libro Blanco esa visión para el futuro en marzo de 2017, coincidiendo con el 60º aniversario de los Tratados de Roma. Trataremos de reforzar y reformar nuestra Unión Económica y Monetaria. Y también tomaremos en consideración los desafíos políticos y democráticos a los que nuestra Unión de 27 se enfrentará en el futuro. Y, por supuesto, el Parlamento Europeo participará activamente en el proceso, como lo harán los parlamentos nacionales. Sin embargo, no bastará con esbozar una visión de futuro. Lo que nuestros ciudadanos realmente necesitan es que alguien gobierne, que alguien responda a los graves problemas de nuestro tiempo. Europa es una cuerda trenzada con muchos hilos que solo funciona si todos tiramos en la misma dirección: instituciones de la UE, gobiernos nacionales y parlamentos nacionales. Tenemos que volver a demostrar que es posible, que podemos hacerlo en una serie de ámbitos seleccionados en los que son más urgentes las soluciones comunes. Por ello, propongo adoptar una agenda positiva de iniciativas europeas concretas para los próximos doce meses. Estoy convencido de que los próximos doce meses van a ser decisivos si deseamos recomponer nuestra Unión. Si queremos superar las trágicas divisiones que se han abierto en estos últimos meses entre el Este y el Oeste. Si queremos demostrar que podemos adoptar decisiones con rapidez y eficiencia sobre las cuestiones realmente importantes. Si queremos mostrar al mundo que Europa sigue siendo una fuerza capaz de actuar conjuntamente. Tenemos que ponernos manos a la obra. Esta misma mañana he enviado una carta con este mensaje al presidente Schulz y al primer ministro Fico. En los próximos doce meses tenemos que avanzar hacia una Europa mejor: una Europa que proteja, una Europa que preserve el modo de vida europeo, una Europa que empodere a nuestros ciudadanos, una Europa que vele por su seguridad interna y externa, y una Europa que asuma sus responsabilidades. Una Europa que preserve nuestro modo de vida. Estoy convencido de que el modo de vida europeo merece la pena ser preservado.
 
 
Tengo la impresión de que muchos parecen haber olvidado qué significa ser europeo. Qué implica formar parte de esta Unión de europeos; qué comparte el agricultor de Lituania con la madre soltera de Zagreb, la enfermera de La Valleta o el estudiante de Maastricht. Recordemos por qué las naciones de Europa decidieron trabajar juntas. Por qué, el 1 de mayo de 2004, una multitud celebró la solidaridad en las calles de Varsovia. Por qué la bandera europea ondeaba con orgullo en la madrileña Puerta del Sol el 1 de enero de 1986. Recordemos también que Europa es un catalizador que puede contribuir a lograr la unificación de Chipre, proceso en el que ambos líderes de Chipre cuentan con mi apoyo. Ante todo, Europa significa paz. No es casualidad que el periodo de paz más prolongado de la historia de Europa comenzara con la formación de las Comunidades Europeas. Setenta años de paz duradera en Europa, en un mundo en el que 40 conflictos armados activos se cobran cada año las vidas de 170 000 personas. Por supuesto, seguimos teniendo nuestras diferencias. Claro que a menudo surgen controversias entre nosotros. A veces nos enfrentamos. Pero lo hacemos con palabras y solventamos nuestros conflictos en torno a una mesa, no en trincheras. Una parte consustancial de nuestro modo de vida europeo la constituyen nuestros valores. Los valores de la libertad, la democracia y el Estado de Derecho. Valores por los que se ha luchado en el campo de batalla y en el campo dialéctico. Los europeos no podemos aceptar que se acose, se apalee o incluso se asesine a trabajadores polacos en las calles de Harlow. La libre circulación de trabajadores es un valor común tan europeo como la lucha contra la discriminación y el racismo. Los europeos estamos firmemente en contra de la pena de muerte porque creemos en el valor de la vida humana y lo respetamos. Los europeos creemos también en sistemas judiciales independientes y efectivos. Unos tribunales independientes que garanticen el control sobre gobiernos, empresas y personas. Unos sistemas judiciales efectivos que contribuyan al crecimiento económico y defiendan los derechos fundamentales. Esta es la razón por la que Europa promueve y defiende el Estado de Derecho. Ser europeo también significa mantener una actitud abierta y comerciar con nuestros vecinos, en lugar de declararles la guerra.
 
 
 
Significa ser el primer bloque comercial del mundo, que mantiene o está negociando acuerdos comerciales con más de 140 socios de todo el orbe. Quien dice comercio dice empleo: por cada 1 000 millones de euros que se obtienen de las exportaciones, se crean 14 000 empleos adicionales en la UE. Más de 30 millones de puestos de trabajo, uno de cada siete en la UE, dependen ahora de las exportaciones al resto del mundo. Esta es la razón por la que Europa está tratando de abrir mercados con Canadá, uno de nuestros socios más cercanos con el que compartimos intereses, valores, el respeto por el Estado de Derecho y una misma visión de la diversidad cultural. El Acuerdo comercial UE-Canadá es el mejor y más progresivo de los celebrados hasta la fecha por la UE. Trabajaré con ustedes y con todos los Estados miembros para que este acuerdo pueda ser ratificado lo antes posible. Ser europeo conlleva el derecho a que nuestros datos personales estén protegidos por estrictas leyes europeas. Porque los europeos no deseamos que unos drones sobrevuelen nuestras cabezas registrando todos nuestros movimientos, ni que las empresas registren cada vez que hacemos click en nuestro ordenador. Por este motivo, en mayo de este año, el Parlamento, el Consejo y la Comisión aprobaron un reglamento de protección de datos. Es esta una norma común europea que se aplica a las empresas con independencia de dónde tengan su sede y cuándo traten sus datos. En Europa, valoramos la intimidad: es una cuestión de dignidad humana. Ser europeo también significa formar parte de un marco equitativo. Ello implica que los trabajadores deben percibir la misma retribución por el mismo trabajo en el mismo lugar. Es una cuestión de justicia social. Esta es la razón por la que la Comisión respalda nuestra propuesta de Directiva sobre desplazamiento de trabajadores. El mercado interior no es un lugar en el que se puede explotar o aplicar normas sociales más laxas a los trabajadores del Este de Europa. Europa no es el Salvaje Oeste sino una economía social de mercado. Por marco equitativo también se entiende que en Europa se protege a los consumidores frente a los cárteles y los abusos de posición dominante de las empresas. Entendemos que cualquier empresa, grande o pequeña, está obligada a pagar sus impuestos allí donde obtenga sus beneficios. Esta afirmación también vale para Apple, aunque su valor de mercado sea mayor que el PIB de 165 países del mundo. En Europa no aceptamos que se ofrezca a las empresas más poderosas acuerdos secretos para el pago de impuestos. El nivel de tributación en un país como Irlanda no es de nuestra incumbencia. Si bien a Irlanda le asiste el derecho soberano de establecer la fiscalidad que estime oportuna, no es justo que una empresa pueda evadir el pago de impuestos que podrían destinarse a familias, empresas, hospitales y escuelas del país. La Comisión supervisa esta equidad. Es la vertiente social de la normativa de competencia y es la idea que defiende Europa. Ser europeo también implica compartir una cultura que protege a nuestros trabajadores y nuestras industrias en un mundo cada vez más globalizado. Como sucede a los miles de trabajadores que pueden perder su empleo en la localidad belga de Gosselies, gracias a la legislación de la UE la empresa deberá ahora entablar un verdadero diálogo social. Además, los trabajadores y las autoridades locales pueden contar con la solidaridad europea y la ayuda de los fondos de la UE. Ser europeo también significa defender nuestro sector siderúrgico. Aunque ya disponemos de 37 medidas anti-dumping y anti-subvención para proteger a nuestro sector siderúrgico de la competencia desleal, tenemos que adoptar más medidas, pues el exceso de producción en algunas partes del mundo está provocando la quiebra de los productores europeos. Por eso, para abordar esta cuestión del exceso de capacidad, ya he visitado China dos veces este año. Esta es también la razón de que la Comisión haya propuesto modificar la regla del derecho inferior. Los Estados Unidos imponen un arancel del 265 % a la importación de acero procedente de China, mientras que aquí en Europa algunos gobiernos han insistido durante años en que redujéramos los aranceles aplicables al acero chino. Insto a todos los Estados miembros y a este Parlamento a que respalden a la Comisión a la hora de reforzar sus instrumentos de defensa comercial. No debemos ser unos defensores ingenuos del libre comercio, sino que hemos de ser capaces de responder al dumping con la misma firmeza con que la que actúan los Estados Unidos.
 
 
Una parte esencial de nuestro modo de vida europeo que deseo preservar es nuestro sector agrícola. La Comisión siempre estará al lado de nuestros agricultores y ganaderos, especialmente cuando atraviesen momentos difíciles, como sucede en la actualidad. El año pasado, el sector lácteo sufrió una prohibición impuesta por Rusia por lo que la Comisión movilizó 1 000 millones de euros en apoyo de los productores de leche para que pudieran sobreponerse a esta crisis. No aceptaré que la leche sea más barata que el agua.
 
 
Para la mayoría de nosotros, ser europeo significa compartir el euro. Durante la crisis financiera mundial, el euro se mantuvo fuerte y nos protegió frente a una inestabilidad aún mayor. El euro es una moneda de referencia a nivel mundial y aporta enormes beneficios económicos que en ocasiones pasan desapercibidos. Este año los países de la zona del euro se han ahorrado 50 000 millones de euros en concepto de pago de intereses gracias a la política monetaria del Banco Central Europeo. Cuantía extra que nuestros ministros de Hacienda pueden y deben invertir en la economía. Mario Draghi preserva la estabilidad de nuestra moneda y con ello está contribuyendo en mayor medida al crecimiento y la creación de empleo que muchos de nuestros Estados miembros. Si bien es cierto que los europeos hemos atravesado una crisis financiera y de deuda histórica, no lo es menos que, aunque los déficits públicos se situaron en el 6,3 % de media en la zona del euro en 2009, hoy están por debajo del 2 %. A lo largo de los tres últimos años, casi 8 millones de personas encontraron trabajo. Más de 1 000 000 solo en España, un país que sigue recuperándose de manera sorprendente de la crisis. Ojala todo esto se recordara con mayor frecuencia en Europa cada vez que los políticos electos toman la palabra.
 
 En nuestra Unión incompleta, ningún liderazgo europeo puede sustituir al liderazgo nacional. Las naciones europeas deben defender la causa de la unidad. Nadie puede hacerlo en su lugar. Está en su mano. Podemos mantenernos unidos aunque seamos diversos. Las grandes naciones democráticas de Europa no deben dejarse doblegar por los vientos del populismo. Europa no debe acobardarse ante el terrorismo. Por el contrario, los Estados miembros deben construir una Europa protectora y, nosotros, las instituciones europeas, hemos de contribuir a hacer realidad esta promesa. UNA EUROPA QUE EMPODERE A LOS CIUDADANOS. La Unión Europeano solo debe preservar nuestro modo de vida europeo, sino también empoderar a quienes vivan conforme a él. Necesitamos trabajar por una Europa que empodere a nuestros ciudadanos y potencie nuestra economía, que viven ya en la era digital.
 
Las tecnologías y las comunicaciones digitales penetran en cada aspecto de la vida. No necesitan más que acceso a internet de alta velocidad. Tenemos que estar conectados. Nuestra economía lo necesita. Los ciudadanos, también. Y tenemos que invertir en esta conectividad ahora. Por esta razón, la Comisión propone hoy que se reformen los mercados europeos de telecomunicaciones. Queremos crear un marco legal que atraiga y permita realizar inversiones en conectividad. Las empresas deben ser capaces de planificar sus inversiones en Europa para los próximos veinte años porque, si invertimos en nuevos servicios y redes, ello conllevaría la creación de 1,3 millones de puestos de trabajo en la próxima década. La conectividad debe beneficiar a todo el mundo. Por ello, la Comisión propone el despliegue masivo de la tecnología 5G, la quinta generación de sistemas de comunicación móvil, en toda la Unión Europea de aquí a 2025. Esta iniciativa encierra potencial para crear otros dos millones de empleos en la UE. Quetodo el mundo pueda beneficiarse de la conectividad implica que no debe importar ni dónde vives ni cuanto ganas. Así pues, hoy proponemos dotar a cada pueblo y cada ciudad de Europa de acceso inalámbrico gratuito a internet en torno a los principales centros de la vida pública de aquí a 2020.
 
A medida que el mundo se digitaliza, también tenemos que empoderar a nuestros artistas y creadores y proteger sus obras. Artistas y creadores son nuestras joyas de la corona. La creación de contenidos no es una afición o pasatiempo. Es una profesión y forma parte de nuestra cultura europea. Deseo que los periodistas, editores y autores reciban una retribución justa por su trabajo, tanto si se realiza en estudios o en el salón de casa, si se difunde en línea como si no, si se publica mediante copiadora o introduciendo un hipervínculo en la web. La revisión de la normativa europea de derechos de autor que proponemos hoy está orientada precisamente a eso.
 
Potenciar la economía significa invertir no solo en conectividad, sino también en creación de empleo. Es por ello que Europa debe invertir de manera decidida en su juventud, en sus demandantes de empleo, en las empresas emergentes. El Plan de Inversiones para Europa, dotado con 315.000 millones y adoptado aquí en esta Cámara hace tan solo 12 meses, ya ha captado 116.000 millones de inversiones, desde Letonia hasta Luxemburgo, en su primer año de funcionamiento. Se le han concedido préstamos a más de 200.000 pymes y empresas emergentes de toda Europa, y más de 100.000 personas han conseguido un nuevo empleo. Y todo ello gracias al nuevo Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas que yo propuse, mi Comisión desarrolló y sus Señorías apoyaron y adoptaron aquí en el Parlamento Europeo en tiempo récord. Y ahora vamos a dar un paso más. Hoy proponemos duplicar tanto el período de vigencia del Fondo como su capacidad financiera. Con su apoyo, lograremos que el Fondo facilite un total de al menos 500.000 millones (medio billón) de inversiones hasta 2020. Y seguiremos trabajando para alcanzar los 630.000 millones de euros hasta el año 2022. Por supuesto, con la contribución de los Estados miembros, podremos lograr el objetivo aún más rápidamente. Junto con estos esfuerzos para atraer la inversión privada, también tenemos que crear el entorno adecuado para dicha inversión. Los bancos europeos se encuentran en una situación mucho mejor que hace dos años, gracias a nuestros esfuerzos comunes europeos. Europa necesita a sus bancos. Pero una economía dependiente casi por completo del crédito bancario es perjudicial para la estabilidad financiera. También es perjudicial para las actividades económicas, tal y como se ha visto durante la crisis financiera. Por eso es urgente que redoblemos nuestros esfuerzos para la consecución de la Unión de Mercados de Capitales. La Comisiónles presenta hoy una hoja de ruta concreta. La Unión de Mercados de Capitales hará nuestro sistema financiero más resilente. Hará que las empresas dispongan de un acceso más simplificado y diversificado a la financiación. Imagínense una empresa emergente finlandesa que no puede conseguir un préstamo bancario. Actualmente, las opciones son muy limitadas. La Unión de Mercado de Capitales proporcionará fuentes vitales de financiación alternativa para ayudar a las empresas emergentes en sus inicios: inversiones providenciales ("business angels"), capital riesgo o financiación de mercado. Por mencionar un ejemplo: hace casi un año, pusimos sobre la mesa una propuesta que facilitará a los bancos la concesión de préstamos. Supone la posibilidad de liberar casi 100.000 millones de euros de financiación adicional para las empresas de la UE, así que conviene que aceleremos su adopción. Nuestro Plan Europeo de Inversiones ha funcionado mejor de lo que nadie había esperado en Europa, y ahora vamos a ampliarlo a nivel global, tal y como muchos de ustedes y muchos Estados miembros han pedido.
 
 
Hoy ponemos en marcha un ambicioso Plan de Inversiones para África y los países de nuestra vecindad que tiene un potencial de captar 44.000 millones de euros en inversiones, que pueden incrementarse hasta 88.000 millones si los Estados miembros colaboran. El planteamiento es el mismo que ha funcionado bien respecto del plan de inversiones interiores: utilizaremos fondos públicos como garantía para atraer la inversión pública y privada para crear puestos de trabajo reales. Todo ello servirá de complemento a nuestra ayuda al desarrollo y ayudará a hacer frente a una de las causas profundas de la migración. Dado que el crecimiento económico en los países en desarrollo se encuentra en sus niveles más bajos desde 2003, esto es crucial. El nuevo plan servirá de salvavidas para quienes, de otro modo, se verían obligados a emprender un peligroso viaje en busca de una vida mejor. No solo debemos invertir en la mejora de las condiciones en el extranjero, sino también en la respuesta a las crisis humanitarias en nuestro territorio.
 
 
Eso mismo estamos haciendo con los programas Erasmus, de los que ya se han beneficiado cinco millones de estudiantes. Los jóvenes se desplazan, viajan, trabajan, estudian y se forman en todos los países de Europa gracias al programa Erasmus. Y uno de cada tres jóvenes estudiantes de Erasmus Plus recibe ofertas de empleo de la empresa en la que se ha formado.
 
Aún podemos hacer más. En Europa hay muchos jóvenes con inquietudes sociales dispuestos a realizar una contribución significativa a la sociedad y a mostrar su solidaridad. Podemos crear oportunidades para que así lo hagan. La solidaridad es el elemento aglutinante que mantiene unida a nuestra Unión La palabra «solidaridad» aparece en 16 ocasiones en los Tratados que todos nuestros Estados miembros han suscrito y ratificado. Nuestro presupuesto europeo es la prueba viva de la solidaridad financiera. Existe una solidaridad impresionante cuando se trata de aplicar conjuntamente sanciones europeas cuando Rusia viola el Derecho internacional. El euro es una expresión de solidaridad. Nuestra política de desarrollo es una sólida muestra exterior de solidaridad. Y cuando se trata de gestionar la crisis de los refugiados, hemos comenzado a percibir la solidaridad. Estoy convencido de que se necesita mucha más solidaridad. Pero también sé que la solidaridad debe ser voluntaria, que debe provenir del corazón, que no puede ser forzada. Tendemos a mostrarnos solidarios de forma más espontánea cuando nos enfrentamos a situaciones de emergencia. Cuando se estaban quemando los montes portugueses, los aviones italianos sofocaron las llamas. Cuando las inundaciones cortaron el suministro eléctrico en Rumanía, los generadores suecos volvieron a encender las luces. Cuando miles de refugiados llegaron a las costas griegas, las tiendas de campaña eslovacas les dieron cobijo. Con ese mismo espíritu, la Comisión propone hoy establecer un Cuerpo Europeo de Solidaridad. Los jóvenes de toda la UE podrán realizar labores de voluntariado donde más se necesita su ayuda, a fin de responder a las situaciones de crisis, como la crisis de los refugiados o los recientes terremotos de Italia. Me gustaría que el Cuerpo Europeo de Solidaridad comenzase a funcionar a finales de este año. Y que en 2020 ya participen 100.000 los jóvenes europeos. Al incorporarse voluntariamente a este Cuerpo Europeo de Solidaridad, estos jóvenes podrán desarrollar sus capacidades y conseguir no solo un trabajo, sino también una experiencia humana inestimable.
 
Una Europa que vele por la seguridad. Una Europa que protege a sus ciudadanos es una Europa que vela por su seguridad, interior y exterior. Tenemos que defendernos del terrorismo. Desde los atentados de Madrid de 2004, se han producido más de 30 atentados terroristas en Europa, 14 de ellos solamente en el último año. Más de 600 personas inocentes han muerto en ciudades como París, Bruselas, Niza o Ansbach. Del mismo modo que hemos permanecido unidos en el dolor, debemos permanecer unidos en nuestra respuesta. Los actos de barbarie del pasado año han demostrado una vez más qué es lo que defendemos: el modo de vida europeo. Ante lo peor de la humanidad, debemos mantenernos fieles a nuestros valores, a nosotros mismos. Y lo que somos se resume en sociedades democráticas, plurales, abiertas y tolerantes. Pero la tolerancia no puede suponer un menoscabo para nuestra seguridad. Esta es la razón por la que mi Comisión ha dado prioridad a la seguridad desde el primer día, persiguiendo penalmente el terrorismo y a los combatientes extranjeros en toda la UE, adoptando severas medidas contra la utilización de armas de fuego y contra la financiación del terrorismo, cooperando con empresas de Internet para acabar con la propaganda terrorista en línea y combatiendo la radicalización en las escuelas y prisiones europeas. Pero es necesario ir más allá. Debemos saber quién cruza nuestras fronteras. Por este motivo, defenderemos nuestras fronteras con la nueva Guardia Europea de Fronteras y Costas, que está siendo formalizada por el Parlamento y el Consejo, tan solo nueve meses después de que la Comisión la propusiese. Frontex ya tiene más de 600 agentes sobre el terreno en la frontera griega con Turquía y más de 100 en Bulgaria. Ahora, las instituciones de la UE y los Estados miembros deben colaborar de forma muy estrecha para poner en marcha rápidamente la nueva Agencia. Mi intención es que se desplieguen 200 guardias fronterizos y 50 vehículos más en las fronteras exteriores de Bulgaria a partir de octubre. También defenderemos nuestras fronteras con controles estrictos de todo el que las cruce, que se adoptarán antes de finales de año. Cada vez que alguien entre en la UE o salga de ella, quedará registrado cuándo, dónde y por qué. A más tardar en noviembre, propondremos un Sistema Europeo de Información de Viajeros, un sistema automatizado para determinar quién está autorizado a viajar a Europa. De esta manera, sabremos quién viaja a Europa, incluso antes de llegue aquí. Y todos necesitamos esa información. ¿Cuántas veces hemos escuchado a lo largo de los últimos meses que existía información en la base de datos de un país, pero que nunca fue transmitida a la autoridad de otro país, lo que podría haber sido decisivo? La seguridad de las fronteras también implica que hay que dar prioridad al intercambio de información y de datos de inteligencia. Para ello, reforzaremos Europol, la Agencia Europea de apoyo a los cuerpos y fuerzas de seguridad nacionales, proporcionándole un mejor acceso a las bases de datos y a más recursos. Una unidad de lucha contra el terrorismo que cuenta actualmente con 60 efectivos no puede proporcionar el apoyo ininterrumpido necesario.
 
Una Europa que protege su seguridad también defiende nuestros intereses más allá de nuestras fronteras. La realidad es simple: el mundo es cada vez mayor, y nosotros somos cada vez más pequeños. Actualmente, los europeos representamos el 8 % de la población mundial, pero en 2050 solo representaremos el 5 %. Para entonces, no habrá un solo país de la UE entre las principales economías del mundo. ¿Pero y la UE en su conjunto? Seguiremos en lo más alto de la clasificación. A nuestros enemigos les gustaría que nos fragmentásemos. Nuestros competidores saldrían beneficiados con nuestra división. Solo unidos somos y seguiremos siendo una potencia con la que es necesario contar. Y sin embargo, a pesar de que Europa se enorgullece de su poder simbólico de alcance mundial, no debemos ser ingenuos. El poder simbólico no es suficiente en nuestro entorno cada vez más peligroso. Tomemos como ejemplo la encarnizada lucha que está teniendo lugar en Siria. Sus consecuencias para Europa son inmediatas. Los terroristas entrenados en los campos del Daesh llevan a cabo atentados en nuestras ciudades. ¿Dónde están la Unión y sus Estados miembros en la negociación para llegar a un acuerdo? Federica Mogherini, alta representante y vicepresidenta de mi Comisión, está realizando una excelente labor. Pero debe convertirse en nuestra Ministra Europea de Asuntos Exteriores, gracias a la cual todos los cuerpos diplomáticos europeos, de países grandes y pequeños por igual, aúnen sus fuerzas para conseguir influencia en las negociaciones internacionales. Esta es la razón por la que pido hoy una Estrategia Europea para Siria. Federica debe contar con un puesto en la mesa en la que se debata el futuro de Siria, de manera que Europa pueda ayudar a reconstruir una nación siria en paz y una sociedad civil plural y tolerante en Siria. Europa debe adoptar una postura más firme, especialmente en lo relativo a nuestra política de defensa. Europa ya no puede sustentarse en la fuerza militar de otros o dejar que Francia defienda por sí sola su honor en Mali. Tenemos que asumir la responsabilidad de proteger nuestros intereses y el modo de vida europeo. A lo largo de la última década, hemos participado en más de 30 misiones civiles y militares de la UE, desde África hasta Afganistán. Pero sin una estructura permanente no podemos actuar de manera eficaz, ya que esto implica que se retrasen las operaciones urgentes. Tenemos sedes de operaciones distintas para misiones paralelas, aun cuando se llevan a cabo en el mismo país o ciudad. Es hora de tener una única sede para estas operaciones. También debemos avanzar en la puesta en común de medios militares, en algunos casos propiedad de la UE. Y, por supuesto, en plena complementariedad con la OTAN. Elargumento económico es claro: la falta de cooperación en materia de defensa cuesta a Europa entre 25.000 y 100.000 millones de euros al año, según la materia. Podríamos utilizar ese dinero para otras muchas cosas. Podemos lograrlo. Estamos creando una flota multinacional de aviones cisterna. Reproduzcamos este ejemplo. Para que la estrategia de defensa europea sea sólida, la industria de defensa europea debe innovar. Por este motivo, vamos a proponer antes de finales de año un Fondo Europeo de Defensa, a fin de potenciar la investigación y la innovación. El Tratado de Lisboa permite a aquellos Estados miembros que lo deseen poner en común sus capacidades de defensa en forma de una cooperación estructurada permanente. Creo que ha llegado el momento de hacer uso de esta posibilidad. Espero que la reunión de los 27 en Bratislava dentro de unos días sea el primer paso político en esta dirección. Porque solo trabajando juntos, Europa será capaz de defenderse tanto en el interior como en el exterior.
 
 
 
UNA EUROPA QUE ASUMA RESPONSABILIDADES El último punto que quiero destacar es el relativo a la responsabilidad, a la asunción de responsabilidades a fin de construir una Europa que protege a sus ciudadanos. Apelo a todas las instituciones de la UEy a todos los Estados miembros a que asuman sus responsabilidades. Tenemos que acabar con la vieja historia de que el éxito es nacional y el fracaso es europeo. De lo contrario, nuestro proyecto común no sobrevivirá. Debemos recordar el sentido del objetivo de nuestra Unión. Por tanto, invito a cada uno de los 27 dirigentes que acudirán a Bratislava a reflexionar sobre los tres motivos por los que necesitamos la Unión Europea.Tres objetivos para cuyo logro estén dispuestos a asumir responsabilidades y que estén dispuestos a cumplir rápidamente después. El retraso en el cumplimiento de los compromisos asumidos es un fenómeno que implica un riesgo cada vez mayor de menoscabo de la credibilidad de la Unión. Tomemos como ejemplo el Acuerdo de París. Los europeos somos los líderes mundiales en la acción por el clima. Fue Europa la que promovió el primer acuerdo mundial sobre el clima jurídicamente vinculante. Fue Europa la que propició la coalición de ambición que hizo posible un acuerdo en París. Pero es esa misma Europa la que se debate para dar ejemplo y figurar entre los primeros en ratificar nuestro acuerdo. Por el momento, solo Francia, Austria y Hungría lo han ratificado. Hago un llamamiento a todos los Estados miembros y a este Parlamento para que cumplan con su parte, no ya en los próximos meses, sino en las próximas semanas. Tenemos que ser más rápidos. Ratifiquemos el acuerdo de París cuanto antes. Podemos lograrlo. Es cuestión de voluntad política. Y es la influencia mundial europea la que está en juego. Las instituciones europeas también deben asumir su responsabilidad. He pedido a cada uno de mis Comisarios que se preparen para debatir, en las próximas dos semanas, el Estado de nuestra Unión en los respectivos Parlamentos nacionales de los países que mejor conoce cada uno de ellos. Desde el inicio de mi mandato, mis Comisarios han efectuado más de 350 visitas a los Parlamentos nacionales. Y quiero que lo hagan con una frecuencia aún mayor. Porque Europa solo puede construirse con los Estados miembros, nunca contra ellos. También hemos de asumir la responsabilidad de reconocer que en ocasiones no nos corresponde decidir. No es justo que, cuando los países de la UEno logran ponerse de acuerdo sobre si se debe prohibir el uso del glifosato en los herbicidas, el Parlamento y el Consejo obliguen a la Comisióna tomar una decisión. Así que cambiaremos esas normas, ya que eso no es democracia. La Comisióndebe asumir responsabilidades tomando decisiones políticas, no tecnocráticas. 
 
Una Comisión política es la que escucha al Parlamento Europeo, escucha a todos los Estados miembros y escucha a la gente. Y es el hecho de escuchar lo que nos ha llevado a retirar 100 propuestas en nuestros primeros dos años de mandato, a presentar un 80 % menos de iniciativas que durante los últimos cinco años y a llevar a cabo una profunda revisión de toda la legislación vigente. Porque solo centrándonos en aquellos ámbitos en los que Europa puede aportar un valor añadido real y lograr resultados, podremos hacer de Europa un lugar mejor y más fiable. Ser político también significa corregir errores tecnocráticos inmediatamente cuando se producen. La Comisión, el Parlamento y el Consejo han decidido conjuntamente suprimir las tarifas de itinerancia de la telefonía móvil. Es una promesa que cumpliremos. No solo para los viajeros de negocios que se desplazan al extranjero durante dos días. No solo para el turista que pasa dos semanas de vacaciones al sol. Sino también para los trabajadores transfronterizos. Y para los millones de estudiantes Erasmus que cursan sus estudios en el extranjero durante uno o dos cuatrimestres. Es por ello que he retirado un proyecto que un funcionario bienintencionado elaboró durante el verano. El proyecto era correcto desde el punto de vista técnico, pero no se ajustaba a lo prometido. A partir de la semana que viene, dispondremos de un nuevo proyecto mejorado. Cuando se llama en itinerancia, las condiciones deben ser las mismas que en el país de origen. Ser político es también lo que nos permite aplicar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento con sentido común. La creación del Pacto se vio influida por la teoría. Su aplicación se ha convertido en una doctrina para muchos. Y, hoy por hoy, el Pacto es un dogma para algunos. En teoría, deberían aplicarse sanciones si se sobrepasa una simple décima el 60 por ciento de la deuda de un país. Pero, en realidad, hay que examinar las razones de la deuda. Debemos tratar de apoyar y no castigar los esfuerzos de reforma que se están realizando. Para ello, necesitamos políticos responsables. Y seguiremos aplicando el Pacto de forma no dogmática, sino con sentido común y con la flexibilidad que acertadamente introdujimos en las normas.
 
Por último, asumir responsabilidades también significa responder ante nuestros votantes. Por esta razón, propondremos modificar la norma absurda de que los Comisarios deben dimitir de sus funciones cuando desean concurrir a las elecciones europeas. La Canciller alemana o el Primer Ministro checo, danés o estonio no dejan sus puestos cuando concurren a la reelección, y por tanto, tampoco deberían estar obligados a hacerlo los Comisarios. Si queremos una Comisión que responda a las necesidades del mundo real, deberíamos animar a los Comisarios a acudir a la necesaria cita con la democracia, y no impedírselo.
 
 
CONCLUSIÓN Señorías: Soy tan joven como el proyecto europeo, que cumplirá 60 años el próximo mes de marzo. Lo he vivido y he trabajado por él toda mi vida. Mi padre creía en Europa, porque creía en la estabilidad, los derechos de los trabajadores y el progreso social. Porque entendía muy bien que la paz en Europa era algo precioso, y frágil. Yo creo en Europa porque mi padre me transmitió esos mismos valores. ¿Pero qué les estamos transmitiendo a nuestros hijos actualmente? ¿Qué heredarán de nosotros? ¿Una Unión que se deshilacha en desunión? ¿Una Unión que ha olvidado su pasado y que no tiene visión de futuro? Nuestros hijos merecen algo mejor. Merecen una Europa que proteja su estilo de vida. Merecen una Europa que los empodere y vele por su seguridad. Merecen una Europa que los proteja. Ha llegado el momento de que nosotros, las instituciones, los gobiernos, los ciudadanos, asumamos, todos, la responsabilidad de construir esa Europa. Juntos.
 
 
 

Más Artículos...

Página 6 de 15

Noticias

Próximos Eventos

Sin eventos

Formulario de acceso

Último mes Abril 2017 Mes siguiente
L M X J V S D
week 13 1 2
week 14 3 4 5 6 7 8 9
week 15 10 11 12 13 14 15 16
week 16 17 18 19 20 21 22 23
week 17 24 25 26 27 28 29 30