Por Mario Villamor Nodal

Desde el 1 al 21 de marzo Ciudad Real se ha llenado de programación reivindicando el papel de una mujer que aún no se encuentra lo suficientemente reconocida y valorada por la sociedad.

Desde el centro de información europea de la provincia de Ciudad Real, Europe Direct Ciudad Real, nos gustaría reconocer la igualdad entre hombres y mujeres, como presupuesto necesario para la democracia. Este principio rige desde la creación de la Unión Europea y es el eje vertebrador de la integración europea.

Falta de reconocimiento y de progreso social, desigualdad y discriminación entre ambos géneros son incomprensibles en el siglo XXI.

Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual desde los 15 años. Edad, etnia, identidad, discapacidad y orientación sexuales también están interrelacionados con el género y constituyen agravantes en cuanto la discriminación.

Pero el problema, a veces, radica en combatir la base. Luchar contra el «mira cómo va vestida», «esta solo vale para fregar» o entender las relaciones de superioridad de los hombres sobre las mujeres. Respetar la libertad y reconocer la valía de cada uno es aún un reto pendiente. Según una encuesta del Eurobarómetro del año 2016, la violencia contra las mujeres sigue estando bien vista en algunos países de la Unión Europea y esto ha de cambiar. 

Todo ello, a pesar de que la mayoría son países signatarios del Convenio de Estambul del Consejo de Europa, que obliga a los países a prevenir y penalizar todas las formas de violencia, proteger a sus víctimas y procesar a los autores.

Como dijo el escritor hindú Krishnamurti, «La violencia no es sólo matar al otro. Hay violencia cuando uno emplea una palabra agresiva, cuando hace un gesto de desprecio a una persona, cuando obedece porque tiene miedo».

Igualdad, liderazgo, empoderamiento y seguridad son palabras que aún resultan extrañas a gran parte de las mujeres. Ya sea cuando salen a la calle, en sus relaciones laborales y en la manera en que son tratadas en el día a día. A modo de ejemplo: la brecha salarial de género implica que, de media, las mujeres ganan un 16% menos que los hombres en la Unión Europea. Y aunque en 2017, la UE presentó un plan de acción en este sentido, la implementación de esta normativa en los Estados miembros sigue siendo un reto.

El compromiso de la UE, por tanto, es facilitar a las mujeres las mismas posibilidades de inserción y remuneración y romper los techos de cristal. Por ejemplo no verse en la disyuntiva de familia o trabajo.

Es por ello que también se ha aprobado la Directiva europea sobre conciliación de la vida familiar y profesional, mediante la de beneficios sociales como la protección frente al despido a las trabajadoras embarazadas y a las personas que se toman permisos familiares.

En distintos ámbitos, donde la mujer ha estado tradicionalmente más relegada también se están llevando a cabo distintas acciones, fomentando la presencia femenina en el campo digital, en debates, en la ciencia y el emprendimiento.

Educar es avanzar, es progresar. Y es nuestra responsabilidad el cómo queremos que evolucione la sociedad. Garantizar la igualdad de derechos sociales y acabar con la brecha salarial, el acoso o la violencia machista deben ser nuestros primeros pasos. Aún no existe legislación a escala europea, por ejemplo, que garantice el derecho a la igualdad de género.

España y Portugal somos los más proclives a que la UE tome más acción en la igualdad de trato entre hombres y mujeres. Esto quiere decir que estamos avanzando en una buena línea.  

La Unión Europea es nuestro hogar y el mundo es nuestro espejo en el que debemos vernos y desde la juventud es desde donde debemos empezar a tomar conciencia y acción para trabajar en pro de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. 

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